El caballo de Nietzsche

Ocurrió en Turín, el 3 de enero de 1889. Friedrich Nietzsche cruza la plaza Carlo Alberto y se topa con un cochero que azota con el látigo a su caballo, rendido, agotado, resignado, doblegado en el suelo. Nietzsche, hondamente dolido, herido en lo más profundo de su alma, se arroja sobre el caballo y lo abraza.

Los relatos del incidente varían según los autores. Unos dicen que le susurró palabras que solo él, el caballo, podía oír. Otros dicen que permaneció en silencio, llorando, quizá hablándole sin pronunciar palabra. Pero todos coinciden en que fue un episodio crucial en la vida del filósofo alemán: el momento en el que perdió lo que la humanidad llama “razón” y, de alguna forma, rompió para siempre con esa misma humanidad, que lo consideró desde entonces un perturbado. Permaneció junto al caballo hasta que fue detenido por desórdenes públicos. Sabemos lo que pasó después con Nietzsche, pero no hemos sabido qué fue de aquel caballo.

– Los caballos inspiran felicidad, libertad, fuerza y honestidad. Valores indispensables para progresar en la vida. – Gabriel Oliverio.

– La elegante mirada de un caballo habla de amor, lealtad, fortaleza y coraje, mientras nos muestra la generosidad de su corazón. – Vivir en Fotos

El alba y el ocaso en el Adriático

Nuestras imágenes narran historias, y esta vez nos cuentan lo especial y diferente que puede mostrarse el sol al amanecer o al anochecer sobre el Mar Adriático en diferentes lugares. El Sol, rey del firmamento, que con su luz da vida, con sus rayos calor y sustento, y con su presencia guía y da esperanza a navegantes.

¿Sabéis que hay una pintura titulada “Y el Sol se durmió sobre el Adriático”? Lo hemos sabido a través de Manuel Cerdá, historiador y escritor. Os contamos cómo surgió esta obra, la única de su autor.

Joachim-Raphaël Boronali es el nombre del falso pintor italiano concebido por el joven escritor francés Roland Dorgelès, cuyo objetivo era criticar y ridiculizar el cubismo, que tuvo como iniciador a nada más y nada menos que Pablo Picasso.

Un buen día de 1910, en el cabaret Lapin Agile, el más antiguo de París, Roland Dorgelès, en presencia de un notario, ató un pincel a la cola del borrico Lolo (propiedad del gerente del cabaré) y, emplazándolo de espaldas a un caballete con un lienzo, se las arregló para que el animal pintara con la cola un cuadro que representaría un nuevo movimiento pictórico al estilo futurista: el excesivismo. 

Para ello contaron con la colaboración del pintor Pierre Girieud y del crítico André Warnod, que trabajaba para la revista satírica Fantasio. Con gran regodeo, llenaron unos cubos con los colores azul, verde, amarillo y rojo. Con el asno iban dando vueltas a su alrededor hasta que éste se paraba junto a uno de los cubos, que resultaba ser el elegido, y en él mojaban su cola. Entonces le mostraban zanahorias y sus manjares preferidos, para estimularle y que la agitara. Llevaron a cabo la acción en presencia de un alguacil a fin de que diera fe del proceso seguido en la ejecución. El resultado fue una especie de marina recargada de color a la que pusieron el título de “Y el Sol se durmió en el Adriático”.

Os contamos dos curiosidades más de esta historia:

  1. Roland Dorgelès decidió autonombrarse Joachim-Raphaël Boronali, porque Boronali era el anagrama de Aliborón, el asno de las fábulas de La Fontaine.
  2. Dorgelès se presentó en la redacción del periódico francés Le Matin con las pruebas del fraude. Al día siguiente, en el titular del periódico aparecían las siguientes palabras: <<Un asno, jefe de escuela pictórica>>.

¿A que te apetece saber cómo era esta pintura? ¡¡Te la mostramos!!

Momentos en la naturaleza

«La felicidad no se encuentra al final del camino, sino a lo largo de él».

Si ya habéis echado un vistacito a nuestra web, o ya nos conocéis, sabréis que nuestra pasión es la fotografía. Nos cautivan distintos tipos de imágenes, y aquellas que al mirarlas nos cuentan una historia, se convierten en especiales y únicas.

Las cuatro fotografías que os mostramos hoy tienen un factor común: la naturaleza. Ésta nos transmite estímulos emocionales y sensoriales que activan nuestro sistema nervioso y mejoran nuestro estado de ánimo.

Es indiferente si paseamos o contemplamos la naturaleza solos o en compañía, pero sin duda, salir a disfrutarla es en cualquier caso un acto social, que nos permite interactuar con nuestro entorno.

Os dejamos un fragmento del libro «El camino de la felicidad» de Jorge Bucay.

<< Éste es el camino final, hasta aquí puedo llegar yo a veces, no siempre hasta aquí pudiste llegar conmigo, cuanto más avanzamos más fácil se hizo volver a la senda, y más hermoso se volvió el paisaje. El camino elegido resultó ser el correcto. ¿El camino que se elige es siempre el correcto?. Lo correcto está en la elección, no en el acierto.

Éste es el final. Este final es el camino… >>.

Mágicos paisajes blancos

«La nieve trae cambio, renovación y un soplo de aire fresco al mundo» según la psicóloga y bloguera Sandi Mann.

¿Recordáis que Filomena nos sorprendió en enero de este mismo año 2021?. Para Vivir en Fotos significó buenas vibraciones, nos dio energía y positividad. Entendimos dos cosas:

1 – La crisis climática afecta directamente a la salud, y debemos luchar contra ella.

2 – En cada situación venidera necesitaremos de una solidaridad extraordinaria.

Pues bien, nuestras postales de hoy representan esa fuerza a pesar de la niebla, lo maravilloso que puede ser algo tan simple como un árbol nevado, la tranquilidad que transmiten nuestros peludos ante un mágico paisaje, y la luz imponente del sol que ilumina nuestro camino, nuestro entorno y nuestra vida.

«Algunas veces todavía me encuentras bailando en la nieve». De la película Eduardo Manostijeras.